martes, 31 de diciembre de 2024

2024: El año de las grietas y los puentes.

Si tuviera que describir el 2024 con una sensación, sería la de un profundo suspiro colectivo. Un año en el que la tierra, las sociedades y las certidumbres parecieron agrietarse bajo una presión inmensa. Fue un periodo donde la sombra del odio, la división y la incertidumbre se alargaron más que nunca, pero donde, contra todo pronóstico, también aprendimos a distinguir con más claridad los pequeños destellos de humanidad que insisten en brillar. Hoy, al recordarlo, me embarga una reflexión agridulce, cargada de preocupación, pero también de una esperanza tenaz.


Las Grietas: Un Mundo que Cruje bajo el Peso


Este año, mi corazón se ha entristecido al observar con crudeza las tendencias que han definido nuestra era. Hemos visto cómo la polarización política no solo dividía países, sino que envenenaba el diálogo hasta sus raíces. Refleja un mundo fracturado donde las narrativas extremas ganan terreno.


Esta división no fue un espectáculo lejano; se convirtió en violencia tangible. El conflicto en Medio Oriente se intensificó de forma desgarradora, extendiéndose desde Gaza hasta el Líbano. Fue el año de los primeros ataques directos entre Israel e Irán, de líderes asesinados, y de una crisis humanitaria en Gaza que ha dejado una estela de dolor imposible de cuantificar. La caída inesperada del régimen de Bashar al-Assad en Siria, tras años de guerra civil, cerró el año con otro terremoto geopolítico.


La naturaleza misma, quizás cansada, nos envió sus propias señales de alarma. El planeta vivió su año más cálido jamás registrado, y la factura llegó en forma de tragedias como la mortal DANA en Valencia, que con lluvias bíblicas se llevó la vida de más de 230 personas en España, o los devastadores incendios en Chile y las inundaciones en Brasil. Cada evento, un recordatorio de nuestra vulnerabilidad y de la urgencia que aún desoímos.


Y en medio de esto, la incertidumbre tecnológica siguió creciendo. La inteligencia artificial continuó su desarrollo polémico y acelerado, desafiando nuestra ética y nuestro lugar en el mundo, mientras eventos como el fallo de la misión Starliner de Boeing, que dejó a los astronautas Sunita Williams y Butch Wilmore varados en el espacio, nos recordaron que incluso nuestros sueños más audaces están plagados de riesgos imprevistos.


Los Destellos: La Luz que se Cuela por las Rendijas


Sin embargo, precisamente porque la oscuridad fue tan densa, los destellos de luz se volvieron inconfundibles y preciosos. El 2024 también fue el año en que, en medio del barro, construimos pequeños puentes.


La ciencia y la cooperación internacional siguieron su camino, a veces a trompicones, pero sin detenerse. A pesar de los contratiempos, la estancia prolongada de astronautas en la Estación Espacial Internacional es un testimonio de nuestra determinación por permanecer en el cosmos. Cada problema resuelto allí arriba es una lección de resiliencia para todos aquí abajo.


Y en lo más profundo de las tragedias, surgió, como siempre, lo mejor del espíritu humano: vecinos rescatando a vecinos de las aguas en Valencia, ciudadanos ayudándose mutuamente en medio de la crisis, y una comunidad global que, aunque dividida, nunca dejó de debatir, de presionar por la paz y de buscar soluciones a crisis como la de Gaza.


Reflexión Final: Habitar la Grietas con Esperanza


Así que, ¿qué nos deja este 2024 tan desgarrador? Me quedo con la imagen de la grieta. Sí, es un signo de ruptura y peligro. Pero también es por donde se filtra el agua que, con paciencia, rompe la roca más dura. Es por donde crecen, contra toda lógica, las semillas más tenaces.


Este año aprendimos que los sistemas pueden colapsar (en Siria, en la política de Corea del Sur), que el clima puede ser implacable y que el odio encuentra fácilmente un altavoz. Pero también reafirmamos que el coraje de una mujer puede hacer historia en una nación, que la diplomacia silenciosa puede liberar vidas, y que nuestra curiosidad por el espacio es más fuerte que el miedo al fracaso.


El 2024 no nos ofreció soluciones fáciles. Nos mostró, crudamente, el trabajo que tenemos por delante: sanar divisiones, escuchar al planeta, guiar nuestra tecnología con sabiduría y, sobre todo, elegir una y otra vez la compasión sobre el desprecio.


Al despedir este año, elijo no mirar solo el abismo que se abre bajo nuestras grietas. Elijo enfocarme en la luz tenue pero persistente que ya está brotando en ellas. Porque es en la rendija, no en el muro macizo, donde siempre comienza el cambio.

martes, 17 de diciembre de 2024

¡Se acerca la oposición de Marte!

¡Prepárense para un espectáculo celestial este invierno! 
¡Prepárense, observadores de estrellas! Han pasado 2,2 años. No es la mejor oposición, pero podemos intentarlo. Desde finales de diciembre de 2024 hasta el 16 de enero de 2025, Marte alcanzará su punto más cercano a la Tierra (oposición). 
Esto significa que el Planeta Rojo será más brillante y más grande, ¡e incluso tendremos la oportunidad de ver su helado polo sur! 
No se pierda esta rara oportunidad de contemplar el punto más austral del Planeta Rojo. ¡Es un placer que se da de vez en cuando y que lo dejará atónito! Compártalo con amigos y familiares que aman el espacio y la astronomía, o que quieran experimentar la emoción de presenciar algo verdaderamente cósmico. 
¡Vea esta increíble imagen generada por IA del polo sur de Marte!