Imagina intentar estudiar la Tierra sin nunca salir del ecuador. Nuestra comprensión del clima, los océanos o los polos sería incompleta. Hasta los años 90, eso mismo ocurría con el Sol. Todas nuestras naves observaban nuestra estrella desde el plano donde orbitan los planetas (la eclíptica). Pero una misión audaz, la sonda Ulysses, rompió ese molde para mostrarnos, por primera vez, la cara desconocida del Sol: sus polos.
Una Hazaña de Ingeniería Cósmica
Lanzada el 6 de octubre de 1990 desde el transbordador espacial Discovery (misión STS‑41), Ulysses fue una colaboración pionera entre la ESA y la NASA. Su objetivo era un desafío físico monumental: escapar del plano de la eclíptica para sobrevolar los polos solares, algo que requeriría una energía de propulsión inalcanzable para cualquier cohete de la época.
La solución fue una maniobra tan elegante como ambiciosa.
En febrero de 1992, la nave llegó a Júpiter y utilizó la gravedad del gigante gaseoso como una honda cósmica para desviarse hacia el sur, fuera del plano planetario. El resultado fue una órbita elíptica altamente inclinada —80.2°— que le permitió sobrevolar los polos norte y sur del Sol aproximadamente cada 6.2 años.
Era la primera vez en la historia que una nave lograba semejante perspectiva.
El Corazón de la Nave: Tecnología para el Abismo
Con apenas 371 kg de masa y el tamaño de un escritorio pequeño, Ulysses estaba diseñada para resistir un entorno extremo. Como su órbita la alejaba hasta la distancia de Júpiter —donde la luz solar es 25 veces más débil que en la Tierra— los paneles solares eran inútiles. En su lugar, dependía de un Generador Termoeléctrico de Radioisótopos (RTG) alimentado con plutonio‑238.
A bordo llevaba 10 instrumentos principales (más dos experimentos adicionales), que funcionaban como sus sentidos:
- Magnetómetro (VHM/FGM): Medía la fuerza y dirección del campo magnético solar.
- SWOOPS y SWICS: Analizadores de plasma para estudiar la composición, velocidad y temperatura del viento solar.
- DUST: Sensor para detectar impactos de partículas de polvo interplanetario e interestelar.
- GRB: Detector de ráfagas de rayos gamma, útil para astronomía de altas energías.
- COSPIN: Un conjunto de detectores para estudiar rayos cósmicos y partículas energéticas.
- URAP: Instrumento para medir ondas de radio y plasma en el entorno solar.
Cada uno aportó piezas esenciales para reconstruir la dinámica tridimensional del entorno solar.
Descubrimientos que Reescribieron los Libros de Texto
Durante sus casi 19 años de operación, Ulysses realizó tres pasadas completas sobre los polos solares, observando al Sol tanto en periodos de calma como en sus picos de actividad. Sus hallazgos fueron revolucionarios:
El Viento Solar Tiene Dos Velocidades
Ulysses confirmó que el viento solar es una “máquina de dos tiempos”:
- Desde los polos fluye un viento rápido y estable (750–800 km/s).
- Desde el ecuador emerge un viento más lento, denso y turbulento (~400 km/s).
-Este descubrimiento cambió por completo los modelos de la heliosfera.
-La “Burbuja” Solar no es Esférica
-La misión reveló que la heliosfera es asimétrica y cambia drásticamente con el ciclo solar de 11 años.
- En el mínimo solar, es más estable y uniforme.
- En el máximo, se vuelve un caos de eyecciones de masa coronal y distorsiones magnéticas.
Un Campo Magnético Más “Abierto”
Ulysses midió cómo el campo magnético solar se extiende hacia el espacio de forma más uniforme de lo esperado en altas latitudes, creando auténticas autopistas para partículas cargadas.
Invasores Interestelares
Fue la primera misión en detectar directamente átomos neutros de helio y polvo provenientes de la Nube Interestelar Local, permitiendo estudiar el entorno galáctico sin salir del Sistema Solar.
Récord de Colas de Cometas
En 1996, cruzó la cola del cometa Hyakutake a una distancia récord de 500 millones de kilómetros de su núcleo, demostrando que las colas iónicas pueden extenderse muchísimo más de lo imaginado.
Un Legado Silencioso y Duradero
La misión llegó a su fin el 30 de junio de 2009. No fue por fallos técnicos, sino por un declive natural: el RTG ya no generaba suficiente calor para evitar que la hidracina —el combustible de maniobra— se congelara en las tuberías. En un último acto de servicio, la nave orientó su antena hacia la Tierra antes de quedar en silencio.
Acutalizacion.
Hoy, su legado vive en misiones como Solar Orbiter, que tomará las primeras imágenes reales de los polos solares, y Parker Solar Probe, que se sumerge en la corona para estudiar el origen del viento solar.
Ulysses nos enseñó que el Sol es una estructura tridimensional compleja y dinámica, y que para comprender cómo influye en la Tierra debemos atrevernos a observarlo desde todos los ángulos… incluso desde “arriba”.